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Alegato por la vida

Publicado el lunes 11 febrero 2008

Un don inmerecido, regalado, otorgado con desdén. Una cualidad denostada, humillada, menospreciada. Reír, meditar, arañar, dormir, cantar, gustar, agarrar, sentir, hacer. 

Una oportunidad sin más explicaciones, un camino repleto de incógnitas, un ahora que guarda un antes y pregunta por un después. Decir, recordar, perdonar, querer, saber, imaginar, creer, engañar, confiar. 

Dádiva de dioses, presente del destino, luz en el vientre materno, conciencia. Correr, mirar, acariciar, despertar, alcanzar, depredar, dulcificar, escribir, y sobre todo...
VIVIR.

Desafortunado sentimiento de mi pecho

Publicado el sábado 09 febrero 2008

Sería sencillo permitir que el corazón no fuera más que un simple órgano imprencindible para sobrevivir. Pero de él se espera algo más, algo que determina el color con que se aprecia la vida. Anular este efecto es arduo trabajo, dejarse empujar por su instinto es un suicidio moral. Nos complicamos la vida para hacerla un poquito más interesante, y sin embargo, los ciclos de euforia-desesperación marcan una huella indeleble en el día a día, forjando en nuestros recuerdos la pésima intención de anular lo prescindible, de socavar lo doloroso.
No existe cura para el dolor, porque el dolor es parte de la felicidad, Aceptación y superación, o negación y hundimiento. A veces tengo calor, cuando recuerdo el frio de mi interior; a veces apunto en el centro de la diana llamada felicidad, porque mi flecha es el fracaso, la fuerza con la soporto la cuerda de la vida es la esperanza y mi potencia es el amor.

Agresividad en la mirada

Publicado el sábado 09 febrero 2008

Ahora entiendo, ahora ya siento, como si fuera la vuelta a mi origen, como si estuviera esperando este costoso momento. Sin duda mi alma ha dejado de temblar, y por eso percibo con mayor nitidez, y mis pasiones se han enfriado bajo el yugo del control.
Un día más, sólo para seguir respirando, sólo para aguardar el paso de la vida por delante de mí, esperando golpes que comienzo a esquivar, no puedo parar, ni detener el tiempo.
Un momento de silencio, mientras duermo de mis objetivos, crecer, seguir subiendo, sin mirar atrás, no permitiré que me alcance el pasado, porque soy demasiado ágil, voy en busca de mi futuro, a la caza de mi destino. 
Comienza la depredación, y estoy solo.